En Guerrero la guerra sucia no terminó
La Jornada, 09 de octubre de 2018
Norma Mesino es nieta, hija y hermana de víctimas de la guerra sucia en Guerrero. Desde niña vivió la feroz represión que se cebó sobre las poblaciones rebeldes de la sierra de Atoyac. Tuvimos que convivir con el Ejército –dice–, porque el Ejército tenía sitiadas todas las comunidades. Las poblaciones vivían aterradas.