Luis Hernández Navarro, 06 de octubre de 2026
En cada ocasión que puede, el desgobernador de Oaxaca, Salomón Jara, dice: “Y como mi pecho no es bodega”. Lo utiliza lo mismo para defenderse de las innumerables críticas que recibe, como para presumir, con razón o sin ella, alguna obra de su administración. Y antes de soltarlo ante algún micrófono, toma aire y esboza esa sonrisa de suficiencia que usan los políticos embriagados por las mieles del poder.