Dios nunca muere
La jornada, 01 de marzo de 2005
Son los usos y costumbres del poder en Oaxaca. Cada nuevo gobernador que toma posesión del cargo comienza su mandato reprimiendo. Demuestra así a los funcionarios que se van, a los políticos que se quedan y a la población que lo padece que él es quien manda. Ulises Ruiz no es la excepción a esta regla. Su unción como jefe del Ejecutivo oaxaqueño, el primero de diciembre de 2004, fue bautizada con el agua bendita del castigo a sus opositores. Su ruta es la misma que antes que él transitaron sus antecesores.