Veinte años, veinte
La jornada, 14 de septiembre de 2004
En la larga caravana de vehículos que acompañó la marcha zapatista de febrero de 2001, los medios de comunicación se diferenciaron del resto del grupo colocando sobre los parabrisas de sus coches y camionetas improvisados letreros que decían: prensa.
La señal de identidad, necesaria para abrirse paso, no siempre resultó conveniente. Invariablemente, cuando el convoy se detenía en pueblos y ciudades de entre la multitud surgían quejas y denuncias. "Prensa vendida, digan la verdad", se escuchaba una y otra vez.